jueves, marzo 28

Pasión por la Semana Santa


Fátima Cameán Cotelo es una mujer alegre a la que da gusto escuchar. Su hijo Carlos ha heredado la capacidad de comunicar, por eso es casi imposible pararles cuando ambos hablan de otra de las pasiones que comparten: la Semana Santa de Carballo. No se consideran personas excesivamente religiosas, mucho menos beatas, pero reconocen que la edad les ha hecho más espirituales.
El próximo viernes, el Viernes Santo, ambos volverán a coincidir en la procesión, pero, salvo al final, cuando todo finalice, o al principio, cuando lo estén preparando todo, será difícil que coincidan. Ella, completamente de negro y con mantilla, cerrará la comitiva, acompañando a la Virgen de los Dolores. Él, con capa negra y hábito y capirote verde, se encargará, junto con sus compañeros de la cofradía del Cristo da Mocidade, de abrir el desfile.
Pero antes del gran día, ambos tienen hoy otra cita. El Domingo de Ramos, les permitirá disfrutar de la ilusión con la que los hijos de él y los nietos de ella, Rosalía, Antón y Juan, acompañan al Santo Cristo de la Paz, en su camino desde la iglesia de San Xoán hasta la de San Cristovo. Seguirán a la Borriquita, como se conoce cariñosamente al paso, que representan a Jesús entrando en Jerusalén a lomos de una pollina, vestidos con un hábito blanco y un cíngulo rojo alrededor de la cintura.
Padre y abuela han sabido transmitirle a los más pequeños de la familia el cariño por la Semana Santa de Carballo. Un amor que también demuestran los hijos gemelos de Fátima, Diego y Marcos, que también están en la cofradía del Cristo da Mocidade.
Tanto Carlos como Fátima forman parte de las cofradías de la iglesia de San Xoán desde sus orígenes -las dos cumplirán 21 años esta Semana Santa-, aunque su llegada no se parece nada. Fátima se unió por devoción. «Eramos un grupo que levabamos moito tempo decindo que tiñamos que facer algo pola Virxe», explica. Carlos, sin embargo, entró en la cofradía casi por diversión. «Participaba moito nas actividades do Fogar da Xuventude, que tiña os locais na parroquia, así que cando xurdíu a idea de facer a cofradía, colliunos a todos os que estabamos alí. Ao principio era unha festa, eramos como unha pandilla moi grande», recuerda.
Los impulsores
En lo que sí coinciden es en que la Semana Santa carballesa ha ido creciendo gracias al párroco, José García Gondar, y a la profesora Fina Rey, alma máter de la Borriquita. «Fixeron moito pola Semana Santa, animaron a todo o mundo e están sempre moi pendientes de que todo saia ben», dice Fátima.
También concuerdan en que el mayor problema para las cofradías de Carballo es que «a xente cánsase pronto». «A Semana Santa non é só saír nas procesións, tamén hai que facer outras cousas, ten que haber alguén que se encargue da organización e ás veces calquera cousa nos sirve como excusa para non facer nada», explica Fátima.
Carlos está de acuerdo con ella, por eso pide a los carballeses que se animen a unirse a las cofradías, pero reconoce que, con el paso de los años, los vecinos han aprendido a vivir la Semana Santa. «Isto non é Andalucía ou Castela, non hai tanta tradición, pero co tempo imos gañando xente. Ao principio a procesión ía moi desordenada, todo o mundo quería ir acompañando á Virxe, pero agora nótase que está todo máis organizado. Antes todo o mundo ía falando, había ruído, pero agora a xente vai con moitísimo respecto e acompañando aos distintos pasos», cuenta.
Ambos esperan con ilusión la llegada del Viernes Santo, un día que solo se han perdido una vez. Carlos porque la misma mañana de la procesión se torció un tobillo -«Non fun no paso, pero fun de público», resalta- y Fátima no pudo acudir a la del 2009. Ninguno de los dos quiere volver a faltar nunca. «Moitas veces pensas en deixalo, en saír de vacacións na Semana Santa, pero ao final segues aquí porque ten algo especial, algo que te fai repetir ano tras ano», asegura Carlos.
«Temos familia en Oviedo que ven exclusivamente para a procesión do Venres Santo e en canto acaban, marchan. Veñen a Carballo exclusivamente para iso», dice Fátima con alegría. La misma, seguro, con la que hoy seguirá a sus nietos en la procesión de la Borriquita. «A máis tenra de todas», concluye Carlos.

0 comentarios :

Publicar un comentario